Paso 1 La Molicie es uno de los secretos menos ocultos de Nabia

La Molicie es uno de los secretos menos ocultos de Nabia porque prácticamente todo el que viene la práctica, antes incluso de saber que “eso” tiene un nombre. El “secreto” está en saber qué tiene Nabia para impulsar con tanta fuerza como sutileza a la práctica activa y voluntaria de la Molicie.

¿Alguna vez cuando has venido a Nabia has encontrado algún otro huésped sentado en algún lugar del jardín, con la mirada perdida en el infinito del Valle del Tiétar y una sonrisa en la cara? ¡Ah! ¡Que eras tú mismo!

Sí, es un maravilloso efecto colateral de Nabia… o quizá es aún más, es parte misma del Alma de Nabia… Por eso sabemos que muchos la ponen en práctica antes incluso de saber que “eso” tiene un nombre.

Según el Diccionario de la RAE “molicie” significa “abandono invencible al placer de los sentidos o a una grata pereza”. Según nuestro amigo Chema, en las islas griegas lo entienden como “el arte de activamente no hacer nada”.

Nosotros lo entendemos como una actividad real, consciente y voluntaria que consiste en no hacer nada. Por eso creemos que alcanzar la pericia requiere práctica y constancia…

No es perder el tiempo. Es ganarlo. Ganarlo para librarnos de la obligación occidental de siempre estar haciendo algo. Ganarlo al descanso, a la paz de relajarse contemplando el entorno natural que nos envuelve.

El estrés del ocio es casi peor que el del trabajo, la “obligación” de aprovechar el tiempo de ocio porque es muy limitado y hay que hacer muchas cosas para sentirnos que hemos aprovechado ese tiempo. Aquí en Nabia lo vemos a veces, parejas que traen una agenda para los días de su estancia más apretada que la de un ministro, entran y salen continuamente y ponen “x” en cada actividad realizada…

Pero este es uno de los secretos de Nabia… parte intrínseca del Alma, ese no-ente omnipresente que envuelve el interior de nuestros huéspedes y hace que no consigan arrancar para hacer sus actividades, que se dejen llevar por el “abandono” y al final no cumplir ningún plan, pero disfrutar como el que más de su estancia. Nabia te lleva a parar y empezar a disfrutar de la molicie.

Los vemos sentados en el jardín con la mirada perdida en el infinito del Valle del Tiétar y una sonrisa en el rostro… o se van a dar un paseo por los alrededores y vuelven para disfrutar la segunda siesta de la tarde… o están en el salón con el libro abierto en las manos y la mirada perdida… perdida del libro, ganada en la paz del momento.

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