Monasterio de Yuste: Un poco de la Historia de España

El Monasterio de Yuste: Un poco de la Historia de España. Enclavado en los montes de Cuacos de Yuste, era un pequeño monasterio jerónimo cuando se construyó en torno a 1402.

Entorno a 1556 Carlos I de España y V del Sacro Imperio Germánico remitía una carta al prior para solicitarle que ejecutasen los planos de un pequeño palacete, apenas una casa de campo para un emperador, para lo cual le enviaba a miembro de su Corte que se encargara de la financiación, porque era su intención retirarse allí.

Antes de aquello el emperador había mandado a dos emisarios a recorrer la zona (Extremadura y parte de Andalucía) para encontrar el sitio idóneo para su retiro. Su Mayordomo mayor y compañero de guerras y fatigas, el Duque de Alba, tenía una casa palacio en Plasencia a la que Carlos V había acudido en varias ocasiones.

El clima de la zona, la abundante caza y suelos fértiles, y el hecho de que el Monasterio fuera de la orden de los Jerónimos, a la que el Emperador prefería sobre los Jesuitas, fueron otras claves para elegir este casi escondido enclave en Cuacos de Yuste.

Los meses antes de llegar al monasterio, mientras terminaban las obras de acondicionamiento que se habían retrasado por algunas quejas de los monjes y algunos problemas de financiación, los pasó Carlos I en lo que hoy es el Parador Nacional de Jarandilla, por entonces castillo y palacio de los Condes de Oropesa.

El primer monarca español que gobernó sobre buena parte de Europa, una España libre de moriscos y un continente en continua expansión, América, llegaba ya exhausto y con grandes dolores de gota, habiendo abdicado en favor de su hijo Felipe II y de su hermano Fernando para la parte germánica.

En Yuste conoció a uno de sus hijos naturales, bautizado como Jerónimo pero que fue luego conocido como Juan de Austria y fue entonces cuando le concedió un importante papel en la corte de su hijo Felipe II.

Y fue en su cama en Yuste, vestida con terciopelo negro desde que falleciese la Emperatriz Isabel varios años antes y por la que nunca abandonó el luto, donde casi dos años después de haber llegado, llegó a su final la vida de tan insigne personaje de la Historia de España.

 

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