Una Gran Cena y… ¡Bienvenido 2024!
Nueve en punto de la noche, y como cada 31 de diciembre comenzaba la puesta escena… la Cena Especial Fin de Año en Nabia. Veintipico comensales que habían esperado a que “sonara la campana” tomando una bebida, jugando a las cartas o en animada charla entre los salones y el hall de entrada… se respiraba impaciencia.
Mariluz y Erika repartían sonrisas y vino por las mesas hasta el momento de servir los aperitivos… Bandejas convenientemente distribuidas con Jamón Ibérico 100% de bellota, cortado a mano, con la justa proporción en su hechura, una delicia española.
Croquetas de Perdiz, llenas de sabor y amor en un bocado que se derretía en la boca, suave, cremoso…
Y unas tostadas con Foie MiCuit casero, macerado con tiempo para que todos los sabores se integraran sin solaparse, aportándose sus mejores cualidades y resultando en una explosión de sabor bañada con mermelada de higo casera y pistachos

Este era el aperitivo, del latín “aperire” o abrir, abrir boca para que – como siempre – todos disfrutaran de un Menú hecho con mucho Amor ¡Y mucho Arte!
El desfile había comenzado, las espadas en alto, esperando a ver qué mas llegaría a la mesa y si podrían igualar o superar el inicio… ¡y se consiguió!
Sopa de Marisco. Días antes se había comenzado uno de los platos con más elaboraciones. Paso a paso, porque en cocina – en la de excelencia – no se puede tener prisa ni impaciencia. Cada parte tenía sus tiempos, y sus reposos, para que los sabores se asentaran y finalmente se amalgamaran.
Langosta, gambones, almejas, mejillones y otras cuantas delicias del mar más, se dieron la mano en cada plato… y nuestros queridos comensales lo notaron, lo sintieron, lo paladearon… ninguno quería dar por terminada su sopa de marisco.

En cocina hubo un breve descanso, los huéspedes se estaban tomando su tiempo para disfrutar y saborear todos los matices de su primer plato. Pero “el espectáculo debe continuar” como dicen los artistas, que es lo que en Nabia tenemos en la cocina.
Pronto comenzaron a bailar los platos en la perfecta coreografía que siguen Mercedes e Iñigo. Roastbeef, patatas, acompañamiento navideño (higos, orejones, pasas, miel… el contrapunto perfecto – y algo árabe – a la carne asada) y una deliciosa salsa bañando lo justo para no esconder a la estrella del plato, sino acompañarla con todo su sabor y saber…

La carne tiernísima de la ternera avileña, acompañada de esa salsa hecha en base al osobuco de los huesos, a su auténtica esencia, y con los guiños a la huerta candeledana y el dulce contraste de raíces árabes discrepando y conjuntando, casi, casi les hace olvidar la sopa de marisco.
Y como no hay dos sin tres ni cena sin postre aún esperaban su turno para llegar ante los comensales dos pequeñas delicias salidas del amor de los fogones y de la cocina de Nabia

Un bolcito de Mousse de Chocolate y una Panchineta, dulce de hojaldre, crema y nata con un ligero toque de azúcar en polvo. El chocolate negro, el dulzor justo y la vaporosidad de una mousse hecha con todo el cariño, ¡fue – definitivamente – lo que convenció a todos los huéspedes a conjurarse para volver al año siguiente! (¡y en cuanto fuera posible!)
¡Un año más el Equipo de Nabia lo había logrado! ¡FELIZ 2024!
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